About


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Hola, mi nombre es Carlos Robledano, y si has llegado hasta aquí quizás quieras conocer un poco más sobre mi. Podría decir que desde que tengo uso de razón el arte y cualquier forma de expresión ha provocado algo en mi.

Nací en la Costa Blanca entre sol y palmeras. Fui un niño al que le encantaba rebuscar en los cajones, averiguar qué había dentro y después volver a dejarlo todo meticulosamente como si nada hubiese pasado. En una de mis inspecciones debió caer en mis manos uno de los álbumes de fotos. No recuerdo el momento exacto del flechazo, solo sé que a partir de ahí empezó mi encanto por la fotografía. Empecé a pedirle la cámara a mi madre cuando nos íbamos de viaje. Con temor de que se cayese o me diese tortícolis no tardaron en regalarme una cámara solo para mí. En mi quinto cumpleaños llegó ese regalo, una cámara prácticamente de juguete decorada con pegatinas de los Simpsons. Esa cámara duró bastante, aunque más habría durado si hubiese sabido que no era bueno dejarla bajo la lluvia, pero de todo se aprende.

Saltándonos unos cuantos capítulos llegué a la adolescencia y entró en mi casa una cámara digital de las más sencillas. Cualquier excusa era buena para llevarla conmigo. Empecé a pedir a mis amigas que posaran. En el parque, en el campo, junto a la chimenea, en un probador o en la terraza. Siempre a escondidas, como si algo malo estuviésemos haciendo. Esas fotos fueron viendo la luz y con ello crecieron mis ganas de seguir haciéndolas. A los 14 años pedí a mis padres una cámara réflex, y se ve que me portaba bastante bien porque al final llegó. Poco a poco fui siendo más profesional. Montado en mi bicicleta buscaba sitios con encanto para llevar a mis amigas a retratarlas, pero siempre cerquita de casa. Fue entonces cuando decidí que de mayor quería ser fotógrafo. Sí, era divertido dar esa contestación en las comidas familiares. Me inspiraba en la fotografía de moda y en las películas, e intentaba reflejarlo en mis fotografías.

Todo esto ha desembocado en graduarme en Comunicación Audiovisual y trabajar como fotógrafo de moda. Mi afán por no quedarme quieto me ha traído hasta Madrid, dónde pretendo seguir buscando referencias, inspiración y nuevos proyectos donde contar historias que produzcan un cortocircuito a quien contemple mis fotografías.


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